Eventos Académicos, 39 ISCHE. Educación y emancipación

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Identidades locales en disputa: tendencias americanistas en la historia de la educación artística argentina
Elisa Welti

Última modificación: 2017-07-16

Resumen


El proceso de escolarización de las artes plásticas en la Argentina, acontecido en las últimas décadas del siglo XIX, estuvo signado por saberes y prácticas provenientes del dibujo lineal y geométrico, de impronta pestalozziana, que se conjugaron con la tradición clásico-academicista, heredada de la experiencia europea en la formación de artistas. La vigencia de este modelo de enseñanza perduró hasta los primeros años del siglo XX, momento en el que el Consejo Nacional de Educación, siguiendo lineamientos definidos en el II Congreso Internacional de Enseñanza del Dibujo realizado en Berna (Suiza) en 1904, impulsó la primera reforma significativa del área, postulando el método “natural” basado en la observación directa de los objetos, las figuras o la naturaleza.

Al mismo tiempo, en el seno del campo artístico, se debatía la cuestión de la conformación de un arte de carácter nacional. El desarrollo de un arte propio constituyó un desafío político, cultural y educativo de la época que planteaba una relación tan contradictoria como necesaria con el arte europeo. Esta polémica se profundiza durante el primer centenario del país (Muñoz, 1998; Martínez Mendoza y Petris, 2016) y, poco después, se resignifica a partir de la emergencia de posiciones intelectuales que reivindican y pretenden recuperar la tradición americana.

Las tendencias americanistas (Altamirano, 2008) asumen un carácter heterogéneo y cobran fuerza en la década del 20 con numerosas adhesiones en el campo artístico y cultural, generando iniciativas orientadas a incorporar la iconografía precolombina en la educación artística escolar y en la formación de artistas y profesores de la especialidad.

La publicación de materiales basados en expresiones del arte americano prehispánico constituye un buen ejemplo de ello. La más notable es la serie de cuadernos Viracocha, publicados en 1923, con el aval de la Comisión Nacional de Bellas Artes por el escultor Gonzalo Leguizamón Pondal -vinculado al artista mexicano Augusto Best, creador del método de enseñanza del dibujo basado en el arte popular mexicano- y el arquitecto Alberto Gelly Cantilo. Estos cuadernos proponen ejercicios de dibujo para la escuela primaria inspirados en la iconografía diaguita y calchaquí (Kuon Arce et al, 2009).

Por otra parte, el escritor Ricardo Rojas –impulsor del primer nacionalismo cultural- y el arquitecto Ángel Guido –promotor del mestizaje hispanoamericano en el arte y la arquitectura- proyectan instancias de formación superior de artistas y profesores, en Tucumán y Rosario respectivamente, ajustados al ideario y la estética americanistas. De hecho, Ángel Guido organiza y dirige la carrera que comienza efectivamente a funcionar en 1935, anexa una escuela normal de la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina), a la que define como un profesorado de arte neo-criollo.

En este trabajo, nos proponemos analizar las manifestaciones de esta orientación americanista en la educación artística en la Argentina, definiendo sus alcances y sus límites e interrogando su circunscripción a las denominadas artes decorativas u ornamentales y sus estrategias para recuperar las tradiciones artísticas precolombinas.