Reduccionismo e identidad en neurociencias
Palabras clave:
realizabilidad múltiple - identidad – reduccionismoResumen
Esta ponencia tiene dos objetivos: (1) proponer una lectura alternativa de la teoría de la identidad que no se ve afectada por el argumento de la realizabilidad múltiple de Putnam; y (2) mostrar cómo esta lectura es fiel a las intenciones iniciales de los teóricos de la identidad y mantiene una continuidad con las propuestas reduccionistas en filosofía de las neurociencias.
Smart (1959) elaboró lo que se conoce como la teoría de la identidad. En su interpretación estándar, esta teoría postula la identidad entre estados mentales y estados cerebrales: un estado mental es un estado cerebral de un cierto tipo. Así, lo que experimentamos, por ejemplo, como “estado mental de dolor” es identificable con un estado físico-químico concreto en el que se encuentra el cerebro.
Putnam (1981) propone el argumento de la realizabilidad múltiple como una objeción a la teoría de la identidad. Este argumento consiste en señalar que, si un estado mental es idéntico a un único tipo de estado cerebral correspondiente, deberíamos encontrar exactamente el mismo estado físico-químico cerebral en cualquier ser humano, animal o ente del cual prediquemos un estado mental X, por ejemplo, el estado mental de dolor, lo cual evidentemente es poco plausible. El punto del argumento es que los estados mentales son múltiplemente realizables, es decir, no podemos especificar un único sustrato físico en el cual se instancian cada vez, sino que distintos “soportes” físicos pueden “realizarlos”. Por ejemplo, predicamos que “sienten dolor” no solamente los seres humanos, sino también los pulpos o los perros, independientemente de que tengan cerebros distintos.
Mi propuesta es interpretar la teoría de Smart no como una identidad de tipos (la interpretación estándar que expuse más arriba), sino como una identidad de casos: en cada caso en el cual se instancia un estado mental, éste es idéntico al estado cerebral en el cual se encuentra el organismo en ese momento. En vez de postular un único estado cerebral tipo idéntico que se instancia en todos los casos de dolor, la idea es que en cada caso de dolor el estado mental es idéntico al estado cerebral subyacente. De esta manera, el argumento de Putnam deja de ser un problema. Los estados mentales son múltiplemente realizables, pueden instanciarse en diferentes sustratos físicos, pero en cada caso el estado mental en cuestión es idéntico a su sustrato. Esta manera de entender la teoría de la identidad rescata el punto clave de la propuesta de Smart, esto es, descartar la posibilidad de que los estados mentales sean entidades psíquicas irreductibles a lo físico, y además hace a la teoría de la identidad perfectamente compatible con las propuestas reduccionistas de autores contemporáneos (Paul y Patricia Churchland, por ejemplo).