Eventos Académicos, 2016

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Modelos de la Carrera de Educación en la Facultad: Carrera del campo de las Humanidades y las Ciencias Sociales
Flora M. Hillert

Última modificación: 2017-09-11

Resumen


La Carrera de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras estuvo fuertemente marcada por las filosofías espiritualistas, representadas por los profesores Cassani y Mantovani. A lo largo de su existencia la Carrera sufrió distintos cambios históricos: en 1958 se organizó como Carrera de Ciencias de la Educación; cambió su plan de estudios durante la transición democrática de 1985; y luego de un intenso debate de los claustros adopta un nuevo Plan de estudios en 2013, aun no implementado.

Históricamente se puede observar un giro desde el espiritualismo hacia un enfoque científico no filosófico.

Este movimiento se emparenta con lo que distintos autores identifican como dos  culturas o tipos de conocimiento que se fueron consolidando teórica y subjetivamente como polares o antagónicos: las ciencias y las humanidades. Las primeras abarcaban a las  ciencias naturales y sociales, las segundas a la filosofía, las artes y las letras. Todo  el desarrollo de los conocimientos en los siglos 18, 19 y 20 llevó a la valorización de las ciencias y a la desvalorización de las humanidades.

El abordaje científico de la educación la incluye sin duda en el campo de las ciencias sociales, sea como una ciencia específica o como ciencias plurales.

Pero en la actualidad asistimos a nuevos debates acerca de la necesidad de revalorizar las humanidades - la filosofía, las artes y las letras- en el estudio de la educación, porque la ciencia no agota su conocimiento.

Al incluir la educación en el campo de las humanidades, además del campo de las ciencias sociales, suelen confundirse humanidades y humanismo, categorías que en la historia y en la historia del curriculun han tenido momentos de intersección.

Sostener principios e ideales humanistas para la educación, se opone tanto a la mirada neutralista, avalorativa, supuestamente objetiva y desideologizada dominante en la posguerra como al actual posmodernismo celebratorio.