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Las honras fúnebres de Felipe III y la proclamación de Felipe IV en Santiago del Estero: des-encuentros en los preparativos de la puesta en escena
María Alejandra Lanza

Última modificación: 2021-03-30

Resumen


El territorio hispanoamericano fue escenario de distintas celebraciones políticas y religiosas, en las que el montaje de un dispositivo ritual (de carácter efímero y multisensorial) contribuyó a la propaganda del poder monárquico, a la exaltación de las instituciones coloniales y a la reafirmación del vínculo entre Colonia y Corona. Entre las celebraciones regias, las honras fúnebres y las proclamaciones reales fueron ocasiones en las que, a través de una puesta en escena conmovedora para el deceso y una festiva para la asunción del heredero, se configuró un discurso simbólico que sostuvo la idea de “natural o biológica” continuidad monárquica. En dichos eventos, la imagen cotidiana de la ciudad se transformaba gracias al montaje de diversos elementos de arte efímero que engalanaban el espacio urbano y enmascaraban el tiempo ordinario. La arquitectura efímera que concentraba el protagonismo en las exequias era el túmulo que, emplazado en el crucero de la catedral, albergaba a la tumba real como una representación simbólica del cuerpo fallecido ausente; y en el caso de las proclamaciones eran el teatro y el tablado que, montados en la plaza, funcionaban como escenario del juramento al nuevo rey, acortando su distancia física. Los actos celebratorios incluían distintas performances: campanadas, procesiones, misas, sermones, responsos, cantos, en el caso de las exequias; y paseo del estandarte, juegos, corridas de toros, fuegos de artificios, entre otras, en el caso de las proclamaciones. La fastuosidad y opulencia que intervenían en cada ficción barroca, dependían de la importancia geográfica-política de cada sitio festivo en el mapa colonial, así como de las posibilidades (económicas, artísticas, etc.) de cada lugar. No obstante ello, los actos celebratorios de los territorios que adscribieron a la Corona española, presentaron una cierta uniformidad y recurrencia que permitió conceptualizarlos como un “ritual” o una “liturgia”, cuyo objetivo fue presentar la imagen de un sistema de poder compacto en el plano del imaginario ceremonial.  En este sentido, todas las escenas que conformaron la secuencia celebratoria estuvieron reguladas por fórmulas estereotipadas que se fueron configurando, reproduciendo y actualizando por medio de distintas disposiciones o reglamentaciones políticas o religiosas, y también a través de las Relaciones de Fiestas que se producían como correlato de determinados eventos y que funcionaron como un compendio de modelos a seguir.


 


Palabras clave


Hispanoamérica; Colonia; Corona

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